domingo, 9 de diciembre de 2012

CAPÍTULO 1

Era invierno y las cosas parecían mucho más frías de lo normal, las tinieblas cubrían las partes más altas de la colina, había una paz espectral en ese lugar, a lo lejos se podían distinguir luces rojas que encendían de manera intermitente, personas llevando una camilla con una sabana negra por encima, parecían ir tranquilos, lentamente subieron el cuerpo a la ambulancia y con el mismo destello se fue alejando hasta que solo quedo la fría niebla y el viento que cubría todo ese lugar.
Verano, la época en la cual la gente sale a divertirse, a descansar, en que los niños escapan de la escuela, en el que las madres se vuelven completamente locas e incluso los cursos de verano parecen abarrotados, todo era normal en esa pequeña metrópolis, la gente solía hacer sus vidas, todo tenía un ritmo y un curso normal, todos parecían vivir con cierta tranquilidad, con cierta incredulidad de todo lo que pasaba a su alrededor.
Se levanto lentamente de su cama mientras algunos rayos de sol traspasaban las cortinas junto con un poco de viento, debido a que la ventana se encontraba un poco abierta, se sentó mirando hacia afuera y se estiró, miró el reloj, 7:30 am, hora de levantarse se dijo con cierto pesar, se levantó lentamente y acomodo la tira del tirante, caminó lentamente hasta el baño, y se recargó en el lavabo, abrió el grifo y miró correr el agua por unos cortos segundos, tomó un poco y se lavó la cara con delicadeza, cerró sus ojos por unos segundos y levantó su mirada hasta encontrar unos ojos azules zafiro en el espejo, una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro, unos labios color carne rojizo, abultados suficientemente para hacer un conjunto con una fina y delicada nariz, una piel blanca y a la vez un tanto bronceada, un cabello largo y ondulado de un color castaño caía debajo de sus hombros.
Abrió la llave de la tina y ajustó la temperatura del agua, se levantó por su ropa y regresó al baño, el vapor había aumentado, a tal grado que adentro parecía un sauna, se desvistió lentamente cada prenda rozaba su delgada y blanca piel hasta tocar el suelo, una espalda definida y una cintura de buena medida y forma, un pequeño lunar en su hombro derecho se podía observar; entró en la tina y recostó su cabeza contra la orilla, cerró sus ojos un momento y comenzó a imaginar, esto ya formaba parte de su rutina y le encantaba poder tomar ese tiempo sólo para ella, hacía pocos meses que en realidad se podía decir que era libre de decidir su destino y su futuro.
Abrió sus ojos lentamente y miró hacia delante donde solo se podía ver una parte de sus pequeñas y delgadas rodillas, acercó su mano hacia su cara y se detuvo un instante hasta que una cicatriz pudo ser visible en su antebrazo, casi del largo del final de su mano, hasta casi el comienzo del hombro, una cicatriz profunda y larga, la miró unos segundos un tanto acostumbrada a esa imagen y prosiguió su baño.
Después de unos minutos, Jennifer tomó una toalla y salió de la bañera, prosiguió a arreglarse, primero su ropa interior, unos jeans y una camisa color azul para combinar, se puso unos tenis cómodos y casuales, tomó un ligero vaso con agua, las llaves de su auto, su bolsa y un disco que recientemente había comprado sobre los éxitos de los años 80 y 90.
Tomó una gabardina color negro y salió de su casa, esperó el elevador mientras veía por el enorme ventanal que tenia de frente, los árboles y los altos edificios de la ciudad, un aire frio de la mañana entró por la ventana que estaba ligeramente abierta, después de unos segundos, el elevador había llegado, subió en el y oprimió el botón hacia el estacionamiento.
Subió a su coche, le encendió y colocó el nuevo disco, comenzó la canción Don’t Cry de Guns and Roses, subió el volumen y salió del edificio. Esa era una mañana soleada, sin embargo el frio persistía a pesar de ser verano, esto era de se, pues ella vivía en los límites de la ciudad en una zona donde se podía apreciar la entrada al bosque, y se podía divisar toda la ciudad desde ese punto.
Condujo hasta un pequeño restaurante fino en la esquina de la calle….. un pequeño local de mucha fama, se estacionó y apagó el coche, suspiro ,abrió la puerta y se sentó en el borde, estaba nerviosa, algo la inquietaba, tomo su bolsa y sacó un cigarrillo, lo encendió e inhalo profundamente y exhalo, el humo hacia figuras y jugueteaba con el aire mientras ella se quedaba sentada, callada y con una mirada pensativa.
Terminó el cigarrillo y lo aplasto en el suelo, tomó sus cosas y caminó hasta la entrada del restaurante, entró y parecía buscar a alguien, vio una nuca conocida tres mesas delante de ella, un hombre tomaba una taza de café mientras leía un libro, se veía de una edad mayor pues varias canas se asomaban por su cabellera, una señorita le pregunto:
-         -- Disculpe, ¿para cuántas personas es su mesa?
-         -- Oh, lo siento ya me esperan, gracias.
Caminó hasta esa mesa, respiro profundamente y saludo:
-          --Hola papa, ¿Cómo haz estado?
-          --¡Hola hija! Que gusto me da que pudieras venir hoy
Después del respectivo saludo tomaron asiento ella miró a su padre, notó cierta tristeza en sus ojos, ella en realidad no sabia que estaba pasando, apenas ayer su padre se había comunicado con ella para verse a desayunar, ese día noto cierta tristeza en su voz.
Hacía años que no veía a sus padres, ella se cuidaba a ella misma y desde que había encontrado un trabajo en ….. casi no los visitaba, mas que en ocasiones muy especiales, hace 1 año que no sabía nada de ellos, los teléfonos no eran muy de su agrado.
-          --¿Qué pasa papa? – lo miró y percibió una mirada vacía y extraña
-          --Tu madre murió – dijo con los ojos llenos de lágrimas
El momento de pronto se hizo lúgubre
-         -- ¿Cómo?
Después un largo silencio ella miró a su padre quien tomaba fuerzas para detener las lágrimas que pudieran salir de sus ojos.
-          --Se suicidó

pPRIMER CAPITULO: ESPERO LES GUSTE

Bienvenido al mundo de los dementes

 La joven escritora ha crecido, el tiempo ha corrido y la tinta y letras han dejado de permanecer intactas, para volver a este, un espacio e...