CAPÍTULO 1
Era invierno y las cosas parecían
mucho más frías de lo normal, las tinieblas cubrían las partes más altas de la
colina, había una paz espectral en ese lugar, a lo lejos se podían distinguir
luces rojas que encendían de manera intermitente, personas llevando una camilla
con una sabana negra por encima, parecían ir tranquilos, lentamente subieron el
cuerpo a la ambulancia y con el mismo destello se fue alejando hasta que solo
quedo la fría niebla y el viento que cubría todo ese lugar.
Verano, la época en la cual la
gente sale a divertirse, a descansar, en que los niños escapan de la escuela,
en el que las madres se vuelven completamente locas e incluso los cursos de
verano parecen abarrotados, todo era normal en esa pequeña metrópolis, la gente
solía hacer sus vidas, todo tenía un ritmo y un curso normal, todos parecían
vivir con cierta tranquilidad, con cierta incredulidad de todo lo que pasaba a
su alrededor.
Se levanto lentamente de su cama
mientras algunos rayos de sol traspasaban las cortinas junto con un poco de
viento, debido a que la ventana se encontraba un poco abierta, se sentó mirando
hacia afuera y se estiró, miró el reloj, 7:30 am, hora de levantarse se dijo
con cierto pesar, se levantó lentamente y acomodo la tira del tirante, caminó
lentamente hasta el baño, y se recargó en el lavabo, abrió el grifo y miró
correr el agua por unos cortos segundos, tomó un poco y se lavó la cara con
delicadeza, cerró sus ojos por unos segundos y levantó su mirada hasta
encontrar unos ojos azules zafiro en el espejo, una pequeña sonrisa se dibujó
en su rostro, unos labios color carne rojizo, abultados suficientemente para
hacer un conjunto con una fina y delicada nariz, una piel blanca y a la vez un
tanto bronceada, un cabello largo y ondulado de un color castaño caía debajo de
sus hombros.
Abrió la llave de la tina y
ajustó la temperatura del agua, se levantó por su ropa y regresó al baño, el
vapor había aumentado, a tal grado que adentro parecía un sauna, se desvistió
lentamente cada prenda rozaba su delgada y blanca piel hasta tocar el suelo,
una espalda definida y una cintura de buena medida y forma, un pequeño lunar en
su hombro derecho se podía observar; entró en la tina y recostó su cabeza
contra la orilla, cerró sus ojos un momento y comenzó a imaginar, esto ya
formaba parte de su rutina y le encantaba poder tomar ese tiempo sólo para
ella, hacía pocos meses que en realidad se podía decir que era libre de decidir
su destino y su futuro.
Abrió sus ojos lentamente y miró
hacia delante donde solo se podía ver una parte de sus pequeñas y delgadas
rodillas, acercó su mano hacia su cara y se detuvo un instante hasta que una
cicatriz pudo ser visible en su antebrazo, casi del largo del final de su mano,
hasta casi el comienzo del hombro, una cicatriz profunda y larga, la miró unos
segundos un tanto acostumbrada a esa imagen y prosiguió su baño.
Después de unos minutos, Jennifer
tomó una toalla y salió de la bañera, prosiguió a arreglarse, primero su ropa
interior, unos jeans y una camisa color azul para combinar, se puso unos tenis
cómodos y casuales, tomó un ligero vaso con agua, las llaves de su auto, su
bolsa y un disco que recientemente había comprado sobre los éxitos de los años
80 y 90.
Tomó una gabardina color negro y
salió de su casa, esperó el elevador mientras veía por el enorme ventanal que
tenia de frente, los árboles y los altos edificios de la ciudad, un aire frio
de la mañana entró por la ventana que estaba ligeramente abierta, después de
unos segundos, el elevador había llegado, subió en el y oprimió el botón hacia
el estacionamiento.
Subió a su coche, le encendió y
colocó el nuevo disco, comenzó la canción Don’t Cry de Guns and Roses, subió el
volumen y salió del edificio. Esa era una mañana soleada, sin embargo el frio
persistía a pesar de ser verano, esto era de se, pues ella vivía en los límites
de la ciudad en una zona donde se podía apreciar la entrada al bosque, y se
podía divisar toda la ciudad desde ese punto.
Condujo hasta un pequeño restaurante fino en la
esquina de la calle….. un pequeño local de mucha fama, se estacionó y apagó el
coche, suspiro ,abrió la puerta y se sentó en el borde, estaba nerviosa, algo
la inquietaba, tomo su bolsa y sacó un cigarrillo, lo encendió e inhalo
profundamente y exhalo, el humo hacia figuras y jugueteaba con el aire mientras
ella se quedaba sentada, callada y con una mirada pensativa.
Terminó el cigarrillo y lo
aplasto en el suelo, tomó sus cosas y caminó hasta la entrada del restaurante,
entró y parecía buscar a alguien, vio una nuca conocida tres mesas delante de
ella, un hombre tomaba una taza de café mientras leía un libro, se veía de una
edad mayor pues varias canas se asomaban por su cabellera, una señorita le
pregunto:
- -- Disculpe, ¿para cuántas personas es su mesa?
- -- Oh, lo siento ya me esperan, gracias.
Caminó hasta esa mesa, respiro
profundamente y saludo:
- --Hola papa, ¿Cómo haz estado?
- --¡Hola hija! Que gusto me da que pudieras venir
hoy
Después del respectivo saludo tomaron
asiento ella miró a su padre, notó cierta tristeza en sus ojos, ella en
realidad no sabia que estaba pasando, apenas ayer su padre se había comunicado con
ella para verse a desayunar, ese día noto cierta tristeza en su voz.
Hacía años que no veía a sus
padres, ella se cuidaba a ella misma y desde que había encontrado un trabajo en
….. casi no los visitaba, mas que en ocasiones muy especiales, hace 1 año que
no sabía nada de ellos, los teléfonos no eran muy de su agrado.
- --¿Qué pasa papa? – lo miró y percibió una mirada
vacía y extraña
- --Tu madre murió – dijo con los ojos llenos de
lágrimas
El momento de pronto se hizo
lúgubre
- -- ¿Cómo?
Después un largo silencio ella
miró a su padre quien tomaba fuerzas para detener las lágrimas que pudieran
salir de sus ojos.
- --Se suicidó
pPRIMER CAPITULO: ESPERO LES GUSTE
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