Todo estaba
obscuro excepto por una luz que iluminaba el centro del escenario, una figura
doblada pero a la vez suspendida por unos hilos que sujetaban sus muñecas
evitaran que callera al suelo, la cabeza totalmente agachada y el cabello
cubriéndole el rostro, la gente reía sin parar y ella había luchado con todas
sus fuerzas para evitar que el titiritera volviera a jugar con ella, volviera a
tener dominio sobre todo su cuerpo y que
no la dejara moverse.
Una
marioneta desteñida, mal cuidad y gastada por el tiempo, que aún conservaba sin
embargo una belleza natural a pesar del mal estado en que se encontraba, sus
ojos se veían cansados y agotados y siempre al terminar el espectáculo, el
titiritero la tomaba y encerraba de nuevo en una caja, ella simplemente no
podía moverse, atada de pies y manos y movida por hilos y por una persona que
era inhumana la mantenían en ese lugar, el titiritero solo soltaba los hilos
cuando ella permanecía encerrada, sin embargo sus muñecas y pies le ardían y
punzaban de dolor, ya que las llagas que producía la fricción eran ahora tan
grandes que dejaban asomar su piel abierta por encima de sus muñecas, ella
lloraba de dolor tratándolas de cubrir con sus ropas para sanar las heridas,
simplemente era inútil querer moverse más rápido, se encontraba cansada, sin
fuerza alguna, ella simplemente permanecía inmóvil a causa del dolor y el
cansancio, siempre tenían poco cuidado de ella, no era más que una simple
marioneta para ellos.
Todo cambió
al día siguiente, ella despertó y aún no estaba afuera de la caja, nadie le
había abierto, espero y espero siempre tan cansada que de vez en cuando se
quedaba dormida, ella comenzaba a preguntarse dónde estaba el titiritero, pues
ya había tardado bastante en ir por ella, ya que siempre era la primera y la
última del espectáculo, digamos que era la estrella del show, aunque no
pareciera debido a los cuidados que tenían para ella.
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