A veces uno deja de soñar o deja de escuchar a su propio yo, día a día con la vista nublada caminamos buscando o pretendiendo saber o seguir el camino al que llamamos felicidad y muchos damos vueltas en círculos hacia el suelo, perdiéndonos poco a poco en la rutina de caminar y caminar sin siquiera fijar un rumbo para seguir.
El tiempo nos hace prisioneros al igual que las rutinas y nos dejamos llevar poco a poco por la monotonía que cada vez nos demanda una mayor cantidad de tiempo y a medida que seguimos caminando al no tener esas rutinas establecidas parecemos perder equilibrio al caminar y al respirar.
No me considero una persona que siga las rutinas día a día, no soy una persona con esquemas sencillos como un diagrama de flujo, creo que las personas somos mucho mas que un crucigrama que debemos seguir y completar a base de números y con una respuesta definida para un espacio definido, creo que nuestras mentes se mueven diferente y no solo somos hechos a base de un crucigrama, a veces es imposible distinguir a una persona por alguna palabra común, creo que el nombre no define lo que somos, si no lo que se encuentra contenido en cada persona, lo que se encuentra contenido en una risa, en un abrazo, en lágrimas, a veces en el mismo silencio y con una sola mirada.
¿Un día normal?......creo que a lo que llamamos normal suele ser subjetivo, al igual que la manera en que observamos el correr del día, como percibimos un atardecer o un amanecer y la manera en que a muchas personas se les eriza la piel al sentir los rayos de sol en su rostro.
Un lugar en el que los pensamientos pueden ser libres mientras danzan con la escritura y un poco de imaginación.
domingo, 18 de enero de 2015
lunes, 15 de septiembre de 2014
Solo mis pensamientos....
Cada vez me convenzo más de que la vida siempre pone pruebas difíciles y que las cosas siempre cambian aunque nosotros creamos que es lo mejor para nosotros en ese momento. Simplemente nosotros vivimos en constantes cambios, cada segundo, cada día y cada momento de nuestra vida.
No se si el tiempo es sabio, a veces la incertidumbre de no saber que es lo que va a pasar me aflige y más cuando cruzo por momentos difíciles, en los que las lágrimas solo son capaces de caer lentamente por mis mejillas hasta poder dormir rendida por el cansancio.
La vida nos regala todo tipo de momentos, desde los más felices de nuestra vida hasta los mas tristes y dolorosos que podamos enfrentar, nos eleva y nos deja caer al suelo y sentir la realidad, nos enseña que debemos tener los pies en la tierra, pero la cabeza viendo al cielo. Evitar caer a veces no es una opción, a veces simplemente podemos tropezar una, dos, tres veces inclusive más.......la vida es un camino pedregoso el cual debe caminarse lento y con deseo de conocerlo y recorrerlo.
Simplemente a veces solo trato de cerrar los ojos, de escuchar lo que siento dentro de mi alma, calmar el dolor y la tristeza, para poder conocer lo que ha sido la felicidad y en donde la he encontrado y sentido, en sonrisas, en un beso, en un abrazo, en un amigo, en el mudo que día a día trato de descubrir a veces con pasos agigantados, pero siempre me recuerda que debemos ir lento.
Hoy tal vez me encuentre insegura de lo que será mi futuro, tal vez hoy tenga el alma de un hilo y no sepa hacia donde tengo que ir o que tengo que hacer para encontrar de nuevo esa felicidad, a veces creemos que es lo único que podrá hacernos felices.
El silencio llega a mis labios pero no a mis manos, a veces el alma me pide solamente escribir, a veces el silencio me permite pensar y me permite poder escribir lo que sale desde el fondo de mi alma y de mi corazón. La tristeza embarga a mi corazón, mi mente se encuentra distraída e inquieta, mi garganta está cerrada por reprimir las lágrimas y ahora me dedico a sentarme solamente a escuchar a mi corazón.
El silencio el mejor amigo en adversidad, el tiempo el mejor amigo para meditar y la vida el mejor amigo para disfrutar y crecer.
viernes, 7 de febrero de 2014
1.
Y en el collar de perlas el oculto el amor que nunca se
atrevió a decir y ella con un desdén y aires de orgullo abrió la caja sin
pensar en el contenido que esta tenía cuando al abrirla hubo tal brillo y tal
emoción que las palabras no fueron suficientes para decir algo, desenvolvió su
corazón y desnudo su indiferencia en inocencia y amor.
Dos corazones destrozados caminaron confundidos, uno
pensando en cómo olvidar al amor que jamás conquistó mientras que ella caminaba
ansiosa en la búsqueda de aquel hombre que la hizo sentir amada y libre de
fingir ser una dama caprichosa y de lujos despampanantes; dejándola con el
simple deseo de un delicado beso que se había convertido en un sueño tan
inalcanzable como la luz de la luna que miraba con ilusión durante la noche en
compañía de su piel desnuda que armonizaba en la noche con el roce de las
sábanas al contacto con su piel color canela.
Desventurado, con el corazón destrozado el caminaba
lentamente mientras veía como las luces del tren se acercaban poco a poco en la
distancia y podía envolverse entre la poca gente que se encontraba en la
estación y alistaba su equipaje para no dejar nada atrás. El únicamente llevaba
una pequeña maleta, con la cual esperaba llevarse los pocos recuerdos que le
permitieran sobrevivir a donde quiera que fuese, a donde quiera que el recuerdo
no prolongara más sueños que jamás serían cumplidos.
Unos minutos más para olvidar todo lo que había pasado los
últimos días, para aliviar el dolor que había causado una vez más, el amor de
una mujer a para la cual las perlas eran más bellas que el alma, entrega y
corazón de un hombre que le había entregado el cielo y el infierno en orgasmos,
caricias y durante las noches se volvía protector de sus más profundos sueños y
deseos.
Michael había esperado encontrar al amor desde que era muy
joven, viajaba y se dedicaba a estudiar todas las cosas maravillosas que el
mundo podía ofrecerle, un viajero del presente y del pasado, buscando destellos
donde nadie se detenía a mirar. Su trabajo parecía sencillo a los ojos de un
niño que vive para reír y disfrutar la vida y el con las manos de un adulto
pero un corazón de niño invitaba con su sonrisa un simple vals aquella noche de
invierno.
Elegancia, copas de champagne, mujeres con vestidos largos y
zapatillas altas tomaban los brazos de sus esposos acabados con el tiempo y con
su físico de barbas y bigotes bien afeitados, todos de un porte elegante y caro
dentro de aquella noche estrellada y despejada, lo bastante fresca para
utilizar un abrigo para su comodidad.
Candelabros, risas democráticas, una cena de ricos o quizás
simplemente un baile conmemorativo a donde Michael pensaba haber caído por
equivocación al recibir tan exquisita invitación, pero únicamente eran los
lujos que le proporcionaba la excelencia y calidad de su trabajo que había
hecho notar en sus últimos viajes, su jefe reconocía aquel esfuerzo y esa noche
le invitaba a una cena elegante con motivo de una nueva propuesta de trabajo y
una fuerte alianza con otros grandes ejecutivos dentro de la empresa.
Pensativo continuaba caminando cerca y lejos de todos, no
entre el tumulto, simplemente parecía sentirse mejor pasando desapercibido
entre aquel grupo de gente adinerada y de sonrisas acartonadas y comprometidas,
prefería estrechar la mano de un buen hombre con cortesía y educación que con
hipocresía y con esa sonrisa falsa que tanto odiaba utilizar.
Con un semblante serio y apacible miraba a todas las
personas, siempre quisquilloso en cada
minúsculo detalle, su especialidad,
continuaba observando y a lo lejos observo una sonrisa que parecía ser
diferente, una mujer elegante llevaba un vestido largo y escotado de su
espalda, un color negro y de una tela aparentemente ligera, sostenía su copa
con elegancia y sencillez y reía entre un grupo de hombres y mujeres los cuales
atendían maravillados a lo que sus labios decían.
La miró y después de un momento siguió su recorrido tratando
de acercarse sin ser obvio a escuchar lo que la dama del vestido negro estaba diciendo,
caminaba lentamente confiado y a la vez agitado, tal vez no era el único que se
sentía diferente dentro de aquella fiesta de despampanantes lujos.
Poco a poco se acercó y quedo a espaldas de aquella mujer
mientras pretendía estar comiendo de aquellas charolas tan perfectamente
colocadas, como si fuese un delito o deshonra tomar algún bocadillo y dejar
incompleta aquella vista tan estrictamente organizada.
-
Regresé de Estados Unidos el día de ayer,
sinceramente no es de mi agrado viajar en avión, pero bueno venir a este
hermoso lugar tiene sus pequeños sacrificios y no soy la clase de mujer que
guste de complicarse la vida para poder obtener un asiento en primera clase
cuando puede viajar cómodamente a pesar de que el caballero que está a mi lado
insistió tanto para hacerme sentir una reina.
-
¡Claro! Esa siempre ha sido una de mis más
grandes preocupaciones, que jamás te falte nada y tengas las comodidades que
toda mujer desearía e imaginaría.
Michael un poco desilusionado al escuchar aquella conversación
decidió probar alguno de los bocadillos que le parecieran más de su agrado,
cuando acercaba el bocadillo a su boca escuchó una voz
-
No te recomendaría comer ese, deberías intentar
combinarlo con un poco de vino, ¡claro! Si esta gente considerara el buen sabor
del vino en lugar del champagne.
-
Claro, además si consideraran preocuparse por el
sabor de los bocadillos en lugar del precio para alardear.
Miró a aquella mujer sorprendido, se dio cuenta de que la
tenía ahora de frente y estaba hablando con ella, su corazón latió fuerte y
comenzó a ponerse nervioso, eran pocas las conversaciones que podía tener con
las mujeres sin sentirse abrumado o ansioso.
-
¿Pasa algo?
-
No, nada, solo que hace unos segundos estaba
escuchando de lo que hablabas con aquellas personas, pensé que nadie me
hablaría en este lugar.
-
No te preocupes, no deberías sentirte
intimidado, incluso podría asegurarte que muchos se sienten intimidados por ti,
un hombre joven y de buen físico, no me sorprendería que muchas de las mujeres
de este lugar ya hayan pasado los ojos algunas o muchas veces por sobre aquella
corbata roja que tienes puesta.
-
Eso…. Me dejaría totalmente perplejo, lo tomaré
como un cumplido para la corbata (rió entre dientes) trataré de usar esta
corbata más seguido.
-
Deberías, se ve muy bien. Supongo que tampoco
eres de por aquí ¿me equivoco?
-
No, un amigo me invito y la verdad he viajado
mucho estos últimos años, me considero de muchos lugares y de ninguno al mismo
tiempo. ¿De dónde vienes? Si me permites preguntar.
-
Bueno como tu bien dijiste de muchos lugares y
de ninguno, pero me considero de Estados Unidos, recientemente acepté una
oferta de trabajo y he venido a dar aquí junto con un compañero el cual movió
algunas propuestas para traerme de manera permanente.
La músico comenzó a sonar e indicaba que era el tiempo de
comenzar el baile, todos ansiosos ya que eran pocos eventos en donde todavía se
podía bailar y además parecía ser un requisito para aquellas fiestas, la
intensidad de las luces bajó y la pista comenzó a despejarse poco a poco
sacando a quienes se sentían intimidados por las miradas curiosas para ver
quien entraba primero a la pista de baile.
-
Bueno, al parecer no veo ningun valiente cerca
de la pista, hay que darles cuerda a estos hombres regordetes y sus mujeres
ansiosas. ¿Te gustaría bailar?
Desconcertado tomó la mano de aquella mujer acompañándola al
centro de la pista de baile, aún nervioso pero con cierta valentía que alcanzaban
a mantener el ritmo de su corazón relajado y la misma cara neutral que trataba
de mantener casi de manera automática.
Tomó su cintura, sintiendo una figura definida y sintió como
ella tomaba su hombro mientras de movían de manera delicada al compás de un
vals alegre, ella lo miró después de unos segundos.
-
Bailas muy bien….. (preguntando con la mirada su
nombre)
-
Michael, lo mismo digo…. (regresando la pregunta
con una sonrisa)
-
Alejandra (regresando la sonrisa)
martes, 1 de octubre de 2013
Caja de música
Es curioso como a veces una persona puede sentirse exactamente igual que una bailarina en una caja de música, a veces parece que el mundo solo da vueltas, pero en realidad los que giramos constantemente somos nosotros, sin embargo al hacerlo, provocamos una melodía, nuestros movimientos tienen una respuesta ante el mundo y esa misma respuesta hace que tengamos otras, una pieza musical perfecta y bien complementada, sea una tonada triste o una llena de alegría.
A veces solo me siento espectador de lo que pasa al rededor de mi, a veces siento que solo estoy a la espera y me detengo mientras los demás giran y yo poco a poco me lleno de polvo, pierdo el interés por seguirme moviendo y poco a poco olvido cual era la tonada que tocaba, mi mecanismo se oxida, se deteriora por la falta de uso y comienzo a olvidar que algún día yo podía moverme.
Simplemente a veces la vida te enseña que no puedes ser un simple espectador, que necesitas moverte para poder avanzar o para poder observar a tu alrededor, si el mecanismo no gira tus piezas pierden lucidez, la caja de música se va cerrando poco a poco, como nuestra alma poco a poco se deteriora, nuestra habilidades y posibilidades se reducen cada vez más y más, hasta que simplemente la caja de música al igual que nuestra vida se detienen y se cierran.
Debemos aprender que no podemos vivir en un mundo sin tonada, sin una canción que tocar a los demás y a uno mismo, yo hoy me siento oxidada, me siento detenida y mi tonada es triste, pero poco a poco siento que se detiene y poco a poco siento que es mejor cerrar la caja por unos momentos, pero en realidad no he dejado de girar y en realidad solo me hace falta un poco de ritmo e inspiración para poder seguir dando vueltas y haciendo sonar mi música cuantas veces quiera y la habilidad de cambiar de tonada y hacer un completo concierto, de eso se trata la vida, de un concierto, pero debemos aprender las notas correctas y sobre todo para tocar nunca dejemos de girar, aceiten bien sus piezas y sigan danzando al compás de su caja de música, ya que no sabemos en que momento se detendrá.
A veces solo me siento espectador de lo que pasa al rededor de mi, a veces siento que solo estoy a la espera y me detengo mientras los demás giran y yo poco a poco me lleno de polvo, pierdo el interés por seguirme moviendo y poco a poco olvido cual era la tonada que tocaba, mi mecanismo se oxida, se deteriora por la falta de uso y comienzo a olvidar que algún día yo podía moverme.
Simplemente a veces la vida te enseña que no puedes ser un simple espectador, que necesitas moverte para poder avanzar o para poder observar a tu alrededor, si el mecanismo no gira tus piezas pierden lucidez, la caja de música se va cerrando poco a poco, como nuestra alma poco a poco se deteriora, nuestra habilidades y posibilidades se reducen cada vez más y más, hasta que simplemente la caja de música al igual que nuestra vida se detienen y se cierran.
Debemos aprender que no podemos vivir en un mundo sin tonada, sin una canción que tocar a los demás y a uno mismo, yo hoy me siento oxidada, me siento detenida y mi tonada es triste, pero poco a poco siento que se detiene y poco a poco siento que es mejor cerrar la caja por unos momentos, pero en realidad no he dejado de girar y en realidad solo me hace falta un poco de ritmo e inspiración para poder seguir dando vueltas y haciendo sonar mi música cuantas veces quiera y la habilidad de cambiar de tonada y hacer un completo concierto, de eso se trata la vida, de un concierto, pero debemos aprender las notas correctas y sobre todo para tocar nunca dejemos de girar, aceiten bien sus piezas y sigan danzando al compás de su caja de música, ya que no sabemos en que momento se detendrá.
domingo, 25 de agosto de 2013
Marioneta (1ra parte)
Todo estaba
obscuro excepto por una luz que iluminaba el centro del escenario, una figura
doblada pero a la vez suspendida por unos hilos que sujetaban sus muñecas
evitaran que callera al suelo, la cabeza totalmente agachada y el cabello
cubriéndole el rostro, la gente reía sin parar y ella había luchado con todas
sus fuerzas para evitar que el titiritera volviera a jugar con ella, volviera a
tener dominio sobre todo su cuerpo y que
no la dejara moverse.
Una
marioneta desteñida, mal cuidad y gastada por el tiempo, que aún conservaba sin
embargo una belleza natural a pesar del mal estado en que se encontraba, sus
ojos se veían cansados y agotados y siempre al terminar el espectáculo, el
titiritero la tomaba y encerraba de nuevo en una caja, ella simplemente no
podía moverse, atada de pies y manos y movida por hilos y por una persona que
era inhumana la mantenían en ese lugar, el titiritero solo soltaba los hilos
cuando ella permanecía encerrada, sin embargo sus muñecas y pies le ardían y
punzaban de dolor, ya que las llagas que producía la fricción eran ahora tan
grandes que dejaban asomar su piel abierta por encima de sus muñecas, ella
lloraba de dolor tratándolas de cubrir con sus ropas para sanar las heridas,
simplemente era inútil querer moverse más rápido, se encontraba cansada, sin
fuerza alguna, ella simplemente permanecía inmóvil a causa del dolor y el
cansancio, siempre tenían poco cuidado de ella, no era más que una simple
marioneta para ellos.
Todo cambió
al día siguiente, ella despertó y aún no estaba afuera de la caja, nadie le
había abierto, espero y espero siempre tan cansada que de vez en cuando se
quedaba dormida, ella comenzaba a preguntarse dónde estaba el titiritero, pues
ya había tardado bastante en ir por ella, ya que siempre era la primera y la
última del espectáculo, digamos que era la estrella del show, aunque no
pareciera debido a los cuidados que tenían para ella.
lunes, 8 de julio de 2013
bla bla y mas bla
Mi vida
actual es complicada, difícil, llena de tristeza, de miedo, de ausencia, parece
ser que todo lo que alguna vez me lleno está muy lejos y aunque estire la mano
lo único que puedo tocar es aire, sólo aire y los recuerdos que me invaden a cada instante de mi dia y de mi vida.
He
respirado al tope pero no me siento viva, siento como si mis pulmones por
alguna extraña razón sintieran un aire totalmente distinto en mí y no quisieran
cooperar para hacer seguir el camino, es como si un calor externo entrar en
todo mi sistema respiratorio saturándolo y no dejando pasar el aire,
simplemente a veces me faltan ganas para seguir adelante y luchar contra ese calor
que penetra cada vez con más fuerza.
No solo el
dolor físico toma un papel el día de hoy, pues mi mente ha comenzado a jugarme
trucos sucios de nuevo, las misteriosas voces y sombras vuelven cada vez con más
frecuencia e intensidad y ahora no hay nada que las detenga, es como si
trataran de perseguirme incluso en mis sueños, como si fuese la película de
terror donde nuestro famoso Freddie Krugger hiciera presencia dentro de ellos y
como ayudante maquiavélico me tuviera a mí y acatara cada orden sanguinaria y
despiadada contra cada persona que simboliza algo importante para mí; es como
una tortura continua y una lucha constante contra mí misma.
Me he
dedicado a pensar en un futuro mejor, pero me quedo estancada y olvido que
tengo que respirar y moverme para que eso pase, es como una pausa constante
dentro de mi vida, como si me hubiese quedado estancada en el mismo punto y las
veces que me muevo es solo para dar vueltas como la tierra, dentro de mí mismo
eje, es imposible cambiar la ruta, pues es como si estuviera clavada en el
suelo y diversos factores externos que toman mis manos e impiden cualquier tipo
de movimiento.
Quisiera
que las cosas volvieran a ser como antes, quisiera poder tenerla cerca de mí,
quisiera poder recuperar mi libertad. Como extraño aquellos momentos en los que
podía ir al algún lugar sola, tomar un cigarro y respirar mientras admiraba algún
paisaje o la vista que tuviera en frente, simplemente no había quien me
ordenara que hacer, no había quien me pusiera reglas para caminar o para si
quiera voltear la mirada a otro lado, anhelo mi libertad una vez más, la
libertad con la que tanto he soñado desde temprana edad, esa libertad que sé
que el día que la obtenga la defenderé con uñas y dientes a como de lugar.
Extraño
mucho a esa parte que completa mi ser, a esa parte que me enseño a respirar de
nuevo, que me levantó y ayudo a caminar cuando lo único que quería era cerrar
mis ojos para siempre, cuando no me quedaban más lágrimas y lo único que
deseaba era mi propia muerte. Ella es mi vida entera y simplemente el
levantarme sabiendo que falta tiempo para poder reunirme y verla de nuevo me
motiva y desmotiva al mismo tiempo, pues la impaciencia me mata y el reloj
juega conmigo a ver qué tan lento puede mover sus manecillas. He tratado de ser fuerte pero los obstáculos
cada vez son más frecuentes, mi cansancio ahora no sólo es mental, ahora también
lo es físico y no sé qué haré si un día me dicen que no podré verla más,
simplemente no puedo pensar ni siquiera en esa opción.
domingo, 9 de diciembre de 2012
CAPÍTULO 1
Era invierno y las cosas parecían
mucho más frías de lo normal, las tinieblas cubrían las partes más altas de la
colina, había una paz espectral en ese lugar, a lo lejos se podían distinguir
luces rojas que encendían de manera intermitente, personas llevando una camilla
con una sabana negra por encima, parecían ir tranquilos, lentamente subieron el
cuerpo a la ambulancia y con el mismo destello se fue alejando hasta que solo
quedo la fría niebla y el viento que cubría todo ese lugar.
Verano, la época en la cual la
gente sale a divertirse, a descansar, en que los niños escapan de la escuela,
en el que las madres se vuelven completamente locas e incluso los cursos de
verano parecen abarrotados, todo era normal en esa pequeña metrópolis, la gente
solía hacer sus vidas, todo tenía un ritmo y un curso normal, todos parecían
vivir con cierta tranquilidad, con cierta incredulidad de todo lo que pasaba a
su alrededor.
Se levanto lentamente de su cama
mientras algunos rayos de sol traspasaban las cortinas junto con un poco de
viento, debido a que la ventana se encontraba un poco abierta, se sentó mirando
hacia afuera y se estiró, miró el reloj, 7:30 am, hora de levantarse se dijo
con cierto pesar, se levantó lentamente y acomodo la tira del tirante, caminó
lentamente hasta el baño, y se recargó en el lavabo, abrió el grifo y miró
correr el agua por unos cortos segundos, tomó un poco y se lavó la cara con
delicadeza, cerró sus ojos por unos segundos y levantó su mirada hasta
encontrar unos ojos azules zafiro en el espejo, una pequeña sonrisa se dibujó
en su rostro, unos labios color carne rojizo, abultados suficientemente para
hacer un conjunto con una fina y delicada nariz, una piel blanca y a la vez un
tanto bronceada, un cabello largo y ondulado de un color castaño caía debajo de
sus hombros.
Abrió la llave de la tina y
ajustó la temperatura del agua, se levantó por su ropa y regresó al baño, el
vapor había aumentado, a tal grado que adentro parecía un sauna, se desvistió
lentamente cada prenda rozaba su delgada y blanca piel hasta tocar el suelo,
una espalda definida y una cintura de buena medida y forma, un pequeño lunar en
su hombro derecho se podía observar; entró en la tina y recostó su cabeza
contra la orilla, cerró sus ojos un momento y comenzó a imaginar, esto ya
formaba parte de su rutina y le encantaba poder tomar ese tiempo sólo para
ella, hacía pocos meses que en realidad se podía decir que era libre de decidir
su destino y su futuro.
Abrió sus ojos lentamente y miró
hacia delante donde solo se podía ver una parte de sus pequeñas y delgadas
rodillas, acercó su mano hacia su cara y se detuvo un instante hasta que una
cicatriz pudo ser visible en su antebrazo, casi del largo del final de su mano,
hasta casi el comienzo del hombro, una cicatriz profunda y larga, la miró unos
segundos un tanto acostumbrada a esa imagen y prosiguió su baño.
Después de unos minutos, Jennifer
tomó una toalla y salió de la bañera, prosiguió a arreglarse, primero su ropa
interior, unos jeans y una camisa color azul para combinar, se puso unos tenis
cómodos y casuales, tomó un ligero vaso con agua, las llaves de su auto, su
bolsa y un disco que recientemente había comprado sobre los éxitos de los años
80 y 90.
Tomó una gabardina color negro y
salió de su casa, esperó el elevador mientras veía por el enorme ventanal que
tenia de frente, los árboles y los altos edificios de la ciudad, un aire frio
de la mañana entró por la ventana que estaba ligeramente abierta, después de
unos segundos, el elevador había llegado, subió en el y oprimió el botón hacia
el estacionamiento.
Subió a su coche, le encendió y
colocó el nuevo disco, comenzó la canción Don’t Cry de Guns and Roses, subió el
volumen y salió del edificio. Esa era una mañana soleada, sin embargo el frio
persistía a pesar de ser verano, esto era de se, pues ella vivía en los límites
de la ciudad en una zona donde se podía apreciar la entrada al bosque, y se
podía divisar toda la ciudad desde ese punto.
Condujo hasta un pequeño restaurante fino en la
esquina de la calle….. un pequeño local de mucha fama, se estacionó y apagó el
coche, suspiro ,abrió la puerta y se sentó en el borde, estaba nerviosa, algo
la inquietaba, tomo su bolsa y sacó un cigarrillo, lo encendió e inhalo
profundamente y exhalo, el humo hacia figuras y jugueteaba con el aire mientras
ella se quedaba sentada, callada y con una mirada pensativa.
Terminó el cigarrillo y lo
aplasto en el suelo, tomó sus cosas y caminó hasta la entrada del restaurante,
entró y parecía buscar a alguien, vio una nuca conocida tres mesas delante de
ella, un hombre tomaba una taza de café mientras leía un libro, se veía de una
edad mayor pues varias canas se asomaban por su cabellera, una señorita le
pregunto:
- -- Disculpe, ¿para cuántas personas es su mesa?
- -- Oh, lo siento ya me esperan, gracias.
Caminó hasta esa mesa, respiro
profundamente y saludo:
- --Hola papa, ¿Cómo haz estado?
- --¡Hola hija! Que gusto me da que pudieras venir
hoy
Después del respectivo saludo tomaron
asiento ella miró a su padre, notó cierta tristeza en sus ojos, ella en
realidad no sabia que estaba pasando, apenas ayer su padre se había comunicado con
ella para verse a desayunar, ese día noto cierta tristeza en su voz.
Hacía años que no veía a sus
padres, ella se cuidaba a ella misma y desde que había encontrado un trabajo en
….. casi no los visitaba, mas que en ocasiones muy especiales, hace 1 año que
no sabía nada de ellos, los teléfonos no eran muy de su agrado.
- --¿Qué pasa papa? – lo miró y percibió una mirada
vacía y extraña
- --Tu madre murió – dijo con los ojos llenos de
lágrimas
El momento de pronto se hizo
lúgubre
- -- ¿Cómo?
Después un largo silencio ella
miró a su padre quien tomaba fuerzas para detener las lágrimas que pudieran
salir de sus ojos.
- --Se suicidó
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