domingo, 18 de enero de 2015

Reflexiones y más reflexiones

A veces uno deja de soñar o deja de escuchar a su propio yo, día a día con la vista nublada caminamos buscando o pretendiendo saber o seguir el camino al que llamamos felicidad y muchos damos vueltas en círculos hacia el suelo, perdiéndonos poco a poco en la rutina de caminar y caminar sin siquiera fijar un rumbo para seguir.

El tiempo nos hace prisioneros al igual que las rutinas y nos dejamos llevar poco a poco por la monotonía que cada vez nos demanda una mayor cantidad de tiempo y a medida que seguimos caminando al no tener esas rutinas establecidas parecemos perder equilibrio al caminar y al respirar.

No me considero una persona que siga las rutinas día a día, no soy una persona con esquemas sencillos como un diagrama de flujo, creo que las personas somos mucho mas que un crucigrama que debemos seguir y completar a base de números y con una respuesta definida para un espacio definido, creo que nuestras mentes se mueven diferente y no solo somos hechos a base de un crucigrama, a veces es imposible distinguir a una persona por alguna palabra común, creo que el nombre no define lo que somos, si no lo que se encuentra contenido en cada persona, lo que se encuentra contenido en una risa, en un abrazo, en lágrimas, a veces en el mismo silencio y con una sola mirada.

¿Un día normal?......creo que a lo que llamamos normal suele ser subjetivo, al igual que la manera en que observamos el correr del día, como percibimos un atardecer o un amanecer y la manera en que a muchas personas se les eriza la piel al sentir los rayos de sol en su rostro.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Solo mis pensamientos....

Cada vez me convenzo más de que la vida siempre pone pruebas difíciles y que las cosas siempre cambian aunque nosotros creamos que es lo mejor para nosotros en ese momento. Simplemente nosotros vivimos en constantes cambios, cada segundo, cada día y cada momento de nuestra vida.

No se si el tiempo es sabio, a veces la incertidumbre de no saber que es lo que va a pasar me aflige y más cuando cruzo por momentos difíciles, en los que las lágrimas solo son capaces de caer lentamente por mis mejillas hasta poder dormir rendida por el cansancio.

La vida nos regala todo tipo de momentos, desde los más felices de nuestra vida hasta los mas tristes y dolorosos que podamos enfrentar, nos eleva y nos deja caer al suelo y sentir la realidad, nos enseña que debemos tener los pies en la tierra, pero la cabeza viendo al cielo. Evitar caer a veces no es una opción, a veces simplemente podemos tropezar una, dos, tres veces inclusive más.......la vida es un camino pedregoso el cual debe caminarse lento y con deseo de conocerlo y recorrerlo.

Simplemente a veces solo trato de cerrar los ojos, de escuchar lo que siento dentro de mi alma, calmar el dolor y la tristeza, para poder conocer lo que ha sido la felicidad y en donde la he encontrado y sentido, en sonrisas, en un beso, en un abrazo, en un amigo, en el mudo que día a día trato de descubrir a veces con pasos agigantados, pero siempre me recuerda que debemos ir lento.

Hoy tal vez me encuentre insegura de lo que será mi futuro, tal vez hoy tenga el alma de un hilo y no sepa hacia donde tengo que ir o que tengo que hacer para encontrar de nuevo esa felicidad, a veces creemos que es lo único que podrá hacernos felices.

El silencio llega a mis labios pero no a mis manos, a veces el alma me pide solamente escribir, a veces el silencio me permite pensar y me permite poder escribir lo que sale desde el fondo de mi alma y de mi corazón. La tristeza embarga a mi corazón, mi mente se encuentra distraída e inquieta, mi garganta está cerrada por reprimir las lágrimas y ahora me dedico a sentarme solamente a escuchar a mi corazón.

El silencio el mejor amigo en adversidad, el tiempo el mejor amigo para meditar y la vida el mejor amigo para disfrutar y crecer.

viernes, 7 de febrero de 2014

1.

Y en el collar de perlas el oculto el amor que nunca se atrevió a decir y ella con un desdén y aires de orgullo abrió la caja sin pensar en el contenido que esta tenía cuando al abrirla hubo tal brillo y tal emoción que las palabras no fueron suficientes para decir algo, desenvolvió su corazón y desnudo su indiferencia en inocencia y amor.
Dos corazones destrozados caminaron confundidos, uno pensando en cómo olvidar al amor que jamás conquistó mientras que ella caminaba ansiosa en la búsqueda de aquel hombre que la hizo sentir amada y libre de fingir ser una dama caprichosa y de lujos despampanantes; dejándola con el simple deseo de un delicado beso que se había convertido en un sueño tan inalcanzable como la luz de la luna que miraba con ilusión durante la noche en compañía de su piel desnuda que armonizaba en la noche con el roce de las sábanas al contacto con su piel color canela.
Desventurado, con el corazón destrozado el caminaba lentamente mientras veía como las luces del tren se acercaban poco a poco en la distancia y podía envolverse entre la poca gente que se encontraba en la estación y alistaba su equipaje para no dejar nada atrás. El únicamente llevaba una pequeña maleta, con la cual esperaba llevarse los pocos recuerdos que le permitieran sobrevivir a donde quiera que fuese, a donde quiera que el recuerdo no prolongara más sueños que jamás serían cumplidos.
Unos minutos más para olvidar todo lo que había pasado los últimos días, para aliviar el dolor que había causado una vez más, el amor de una mujer a para la cual las perlas eran más bellas que el alma, entrega y corazón de un hombre que le había entregado el cielo y el infierno en orgasmos, caricias y durante las noches se volvía protector de sus más profundos sueños y deseos.
Michael había esperado encontrar al amor desde que era muy joven, viajaba y se dedicaba a estudiar todas las cosas maravillosas que el mundo podía ofrecerle, un viajero del presente y del pasado, buscando destellos donde nadie se detenía a mirar. Su trabajo parecía sencillo a los ojos de un niño que vive para reír y disfrutar la vida y el con las manos de un adulto pero un corazón de niño invitaba con su sonrisa un simple vals aquella noche de invierno.
Elegancia, copas de champagne, mujeres con vestidos largos y zapatillas altas tomaban los brazos de sus esposos acabados con el tiempo y con su físico de barbas y bigotes bien afeitados, todos de un porte elegante y caro dentro de aquella noche estrellada y despejada, lo bastante fresca para utilizar un abrigo para su comodidad.
Candelabros, risas democráticas, una cena de ricos o quizás simplemente un baile conmemorativo a donde Michael pensaba haber caído por equivocación al recibir tan exquisita invitación, pero únicamente eran los lujos que le proporcionaba la excelencia y calidad de su trabajo que había hecho notar en sus últimos viajes, su jefe reconocía aquel esfuerzo y esa noche le invitaba a una cena elegante con motivo de una nueva propuesta de trabajo y una fuerte alianza con otros grandes ejecutivos dentro de la empresa.
Pensativo continuaba caminando cerca y lejos de todos, no entre el tumulto, simplemente parecía sentirse mejor pasando desapercibido entre aquel grupo de gente adinerada y de sonrisas acartonadas y comprometidas, prefería estrechar la mano de un buen hombre con cortesía y educación que con hipocresía y con esa sonrisa falsa que tanto odiaba utilizar.
Con un semblante serio y apacible miraba a todas las personas,  siempre quisquilloso en cada minúsculo detalle,  su especialidad, continuaba observando y a lo lejos observo una sonrisa que parecía ser diferente, una mujer elegante llevaba un vestido largo y escotado de su espalda, un color negro y de una tela aparentemente ligera, sostenía su copa con elegancia y sencillez y reía entre un grupo de hombres y mujeres los cuales atendían maravillados a lo que sus labios decían.
La miró y después de un momento siguió su recorrido tratando de acercarse sin ser obvio a escuchar lo que la dama del vestido negro estaba diciendo, caminaba lentamente confiado y a la vez agitado, tal vez no era el único que se sentía diferente dentro de aquella fiesta de despampanantes lujos.
Poco a poco se acercó y quedo a espaldas de aquella mujer mientras pretendía estar comiendo de aquellas charolas tan perfectamente colocadas, como si fuese un delito o deshonra tomar algún bocadillo y dejar incompleta aquella vista tan estrictamente organizada.
-          Regresé de Estados Unidos el día de ayer, sinceramente no es de mi agrado viajar en avión, pero bueno venir a este hermoso lugar tiene sus pequeños sacrificios y no soy la clase de mujer que guste de complicarse la vida para poder obtener un asiento en primera clase cuando puede viajar cómodamente a pesar de que el caballero que está a mi lado insistió tanto para hacerme sentir una reina.
-          ¡Claro! Esa siempre ha sido una de mis más grandes preocupaciones, que jamás te falte nada y tengas las comodidades que toda mujer desearía e imaginaría.
Michael un poco desilusionado al escuchar aquella conversación decidió probar alguno de los bocadillos que le parecieran más de su agrado, cuando acercaba el bocadillo a su boca escuchó una voz
-          No te recomendaría comer ese, deberías intentar combinarlo con un poco de vino, ¡claro! Si esta gente considerara el buen sabor del vino en lugar del champagne.
-          Claro, además si consideraran preocuparse por el sabor de los bocadillos en lugar del precio para alardear.
Miró a aquella mujer sorprendido, se dio cuenta de que la tenía ahora de frente y estaba hablando con ella, su corazón latió fuerte y comenzó a ponerse nervioso, eran pocas las conversaciones que podía tener con las mujeres sin sentirse abrumado o ansioso.
-          ¿Pasa algo?
-          No, nada, solo que hace unos segundos estaba escuchando de lo que hablabas con aquellas personas, pensé que nadie me hablaría en este lugar.
-          No te preocupes, no deberías sentirte intimidado, incluso podría asegurarte que muchos se sienten intimidados por ti, un hombre joven y de buen físico, no me sorprendería que muchas de las mujeres de este lugar ya hayan pasado los ojos algunas o muchas veces por sobre aquella corbata roja que tienes puesta.
-          Eso…. Me dejaría totalmente perplejo, lo tomaré como un cumplido para la corbata (rió entre dientes) trataré de usar esta corbata más seguido.
-          Deberías, se ve muy bien. Supongo que tampoco eres de por aquí ¿me equivoco?
-          No, un amigo me invito y la verdad he viajado mucho estos últimos años, me considero de muchos lugares y de ninguno al mismo tiempo. ¿De dónde vienes? Si me permites preguntar.
-          Bueno como tu bien dijiste de muchos lugares y de ninguno, pero me considero de Estados Unidos, recientemente acepté una oferta de trabajo y he venido a dar aquí junto con un compañero el cual movió algunas propuestas para traerme de manera permanente.
La músico comenzó a sonar e indicaba que era el tiempo de comenzar el baile, todos ansiosos ya que eran pocos eventos en donde todavía se podía bailar y además parecía ser un requisito para aquellas fiestas, la intensidad de las luces bajó y la pista comenzó a despejarse poco a poco sacando a quienes se sentían intimidados por las miradas curiosas para ver quien entraba primero a la pista de baile.
-          Bueno, al parecer no veo ningun valiente cerca de la pista, hay que darles cuerda a estos hombres regordetes y sus mujeres ansiosas. ¿Te gustaría bailar?
Desconcertado tomó la mano de aquella mujer acompañándola al centro de la pista de baile, aún nervioso pero con cierta valentía que alcanzaban a mantener el ritmo de su corazón relajado y la misma cara neutral que trataba de mantener casi de manera automática.
Tomó su cintura, sintiendo una figura definida y sintió como ella tomaba su hombro mientras de movían de manera delicada al compás de un vals alegre, ella lo miró después de unos segundos.
-          Bailas muy bien….. (preguntando con la mirada su nombre)
-          Michael, lo mismo digo…. (regresando la pregunta con una sonrisa)

-          Alejandra (regresando la sonrisa)

martes, 1 de octubre de 2013

Caja de música

Es curioso como a veces una persona puede sentirse exactamente igual que una bailarina en una caja de música, a veces parece que el mundo solo da vueltas, pero en realidad los que giramos constantemente somos nosotros, sin embargo al hacerlo, provocamos una melodía, nuestros movimientos tienen una respuesta ante el mundo y esa misma respuesta hace que tengamos otras, una pieza musical perfecta y bien complementada, sea una tonada triste o una llena de alegría.

A veces solo me siento espectador de lo que pasa al rededor de mi, a veces siento que solo estoy a la espera y me detengo mientras los demás giran y yo poco a poco me lleno de polvo, pierdo el interés por seguirme moviendo y poco a poco olvido cual era la tonada que tocaba, mi mecanismo se oxida, se deteriora por la falta de uso y comienzo a olvidar que algún día yo podía moverme.

Simplemente a veces la vida te enseña que no puedes ser un simple espectador, que necesitas moverte para poder avanzar o para poder observar a tu alrededor, si el mecanismo no gira tus piezas pierden lucidez, la caja de música se va cerrando poco a poco, como nuestra alma poco a poco se deteriora, nuestra habilidades y posibilidades se reducen cada vez más y más, hasta que simplemente la caja de música al igual que nuestra vida se detienen y se cierran.

Debemos aprender que no podemos vivir en un mundo sin tonada, sin una canción que tocar a los demás y a uno mismo, yo hoy me siento oxidada, me siento detenida y mi tonada es triste, pero poco a poco siento que se detiene y poco a poco siento que es mejor cerrar la caja por unos momentos, pero en realidad no he dejado de girar y en realidad solo me hace falta un poco de ritmo e inspiración para poder seguir dando vueltas y haciendo sonar mi música cuantas veces quiera y la habilidad de cambiar de tonada y hacer un completo concierto, de eso se trata la vida, de un concierto, pero debemos aprender las notas correctas y sobre todo para tocar nunca dejemos de girar, aceiten bien sus piezas y sigan danzando al compás de su caja de música, ya que no sabemos en que momento se detendrá.

domingo, 25 de agosto de 2013

Marioneta (1ra parte)

Todo estaba obscuro excepto por una luz que iluminaba el centro del escenario, una figura doblada pero a la vez suspendida por unos hilos que sujetaban sus muñecas evitaran que callera al suelo, la cabeza totalmente agachada y el cabello cubriéndole el rostro, la gente reía sin parar y ella había luchado con todas sus fuerzas para evitar que el titiritera volviera a jugar con ella, volviera a tener dominio sobre todo su cuerpo y que  no la dejara moverse.

Una marioneta desteñida, mal cuidad y gastada por el tiempo, que aún conservaba sin embargo una belleza natural a pesar del mal estado en que se encontraba, sus ojos se veían cansados y agotados y siempre al terminar el espectáculo, el titiritero la tomaba y encerraba de nuevo en una caja, ella simplemente no podía moverse, atada de pies y manos y movida por hilos y por una persona que era inhumana la mantenían en ese lugar, el titiritero solo soltaba los hilos cuando ella permanecía encerrada, sin embargo sus muñecas y pies le ardían y punzaban de dolor, ya que las llagas que producía la fricción eran ahora tan grandes que dejaban asomar su piel abierta por encima de sus muñecas, ella lloraba de dolor tratándolas de cubrir con sus ropas para sanar las heridas, simplemente era inútil querer moverse más rápido, se encontraba cansada, sin fuerza alguna, ella simplemente permanecía inmóvil a causa del dolor y el cansancio, siempre tenían poco cuidado de ella, no era más que una simple marioneta para ellos.


Todo cambió al día siguiente, ella despertó y aún no estaba afuera de la caja, nadie le había abierto, espero y espero siempre tan cansada que de vez en cuando se quedaba dormida, ella comenzaba a preguntarse dónde estaba el titiritero, pues ya había tardado bastante en ir por ella, ya que siempre era la primera y la última del espectáculo, digamos que era la estrella del show, aunque no pareciera debido a los cuidados que tenían para ella.

lunes, 8 de julio de 2013

bla bla y mas bla

Mi vida actual es complicada, difícil, llena de tristeza, de miedo, de ausencia, parece ser que todo lo que alguna vez me lleno está muy lejos y aunque estire la mano lo único que puedo tocar es aire, sólo aire y los recuerdos que me invaden a  cada instante de mi dia y de mi vida.
He respirado al tope pero no me siento viva, siento como si mis pulmones por alguna extraña razón sintieran un aire totalmente distinto en mí y no quisieran cooperar para hacer seguir el camino, es como si un calor externo entrar en todo mi sistema respiratorio saturándolo y no dejando pasar el aire, simplemente a veces me faltan ganas para seguir adelante y luchar contra ese calor que penetra cada vez con más fuerza.
No solo el dolor físico toma un papel el día de hoy, pues mi mente ha comenzado a jugarme trucos sucios de nuevo, las misteriosas voces y sombras vuelven cada vez con más frecuencia e intensidad y ahora no hay nada que las detenga, es como si trataran de perseguirme incluso en mis sueños, como si fuese la película de terror donde nuestro famoso Freddie Krugger hiciera presencia dentro de ellos y como ayudante maquiavélico me tuviera a mí y acatara cada orden sanguinaria y despiadada contra cada persona que simboliza algo importante para mí; es como una tortura continua y una lucha constante contra mí misma.
Me he dedicado a pensar en un futuro mejor, pero me quedo estancada y olvido que tengo que respirar y moverme para que eso pase, es como una pausa constante dentro de mi vida, como si me hubiese quedado estancada en el mismo punto y las veces que me muevo es solo para dar vueltas como la tierra, dentro de mí mismo eje, es imposible cambiar la ruta, pues es como si estuviera clavada en el suelo y diversos factores externos que toman mis manos e impiden cualquier tipo de movimiento.
Quisiera que las cosas volvieran a ser como antes, quisiera poder tenerla cerca de mí, quisiera poder recuperar mi libertad. Como extraño aquellos momentos en los que podía ir al algún lugar sola, tomar un cigarro y respirar mientras admiraba algún paisaje o la vista que tuviera en frente, simplemente no había quien me ordenara que hacer, no había quien me pusiera reglas para caminar o para si quiera voltear la mirada a otro lado, anhelo mi libertad una vez más, la libertad con la que tanto he soñado desde temprana edad, esa libertad que sé que el día que la obtenga la defenderé con uñas y dientes a como de lugar.
Extraño mucho a esa parte que completa mi ser, a esa parte que me enseño a respirar de nuevo, que me levantó y ayudo a caminar cuando lo único que quería era cerrar mis ojos para siempre, cuando no me quedaban más lágrimas y lo único que deseaba era mi propia muerte. Ella es mi vida entera y simplemente el levantarme sabiendo que falta tiempo para poder reunirme y verla de nuevo me motiva y desmotiva al mismo tiempo, pues la impaciencia me mata y el reloj juega conmigo a ver qué tan lento puede mover sus manecillas.  He tratado de ser fuerte pero los obstáculos cada vez son más frecuentes, mi cansancio ahora no sólo es mental, ahora también lo es físico y no sé qué haré si un día me dicen que no podré verla más, simplemente no puedo pensar ni siquiera en esa opción.


domingo, 9 de diciembre de 2012

CAPÍTULO 1

Era invierno y las cosas parecían mucho más frías de lo normal, las tinieblas cubrían las partes más altas de la colina, había una paz espectral en ese lugar, a lo lejos se podían distinguir luces rojas que encendían de manera intermitente, personas llevando una camilla con una sabana negra por encima, parecían ir tranquilos, lentamente subieron el cuerpo a la ambulancia y con el mismo destello se fue alejando hasta que solo quedo la fría niebla y el viento que cubría todo ese lugar.
Verano, la época en la cual la gente sale a divertirse, a descansar, en que los niños escapan de la escuela, en el que las madres se vuelven completamente locas e incluso los cursos de verano parecen abarrotados, todo era normal en esa pequeña metrópolis, la gente solía hacer sus vidas, todo tenía un ritmo y un curso normal, todos parecían vivir con cierta tranquilidad, con cierta incredulidad de todo lo que pasaba a su alrededor.
Se levanto lentamente de su cama mientras algunos rayos de sol traspasaban las cortinas junto con un poco de viento, debido a que la ventana se encontraba un poco abierta, se sentó mirando hacia afuera y se estiró, miró el reloj, 7:30 am, hora de levantarse se dijo con cierto pesar, se levantó lentamente y acomodo la tira del tirante, caminó lentamente hasta el baño, y se recargó en el lavabo, abrió el grifo y miró correr el agua por unos cortos segundos, tomó un poco y se lavó la cara con delicadeza, cerró sus ojos por unos segundos y levantó su mirada hasta encontrar unos ojos azules zafiro en el espejo, una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro, unos labios color carne rojizo, abultados suficientemente para hacer un conjunto con una fina y delicada nariz, una piel blanca y a la vez un tanto bronceada, un cabello largo y ondulado de un color castaño caía debajo de sus hombros.
Abrió la llave de la tina y ajustó la temperatura del agua, se levantó por su ropa y regresó al baño, el vapor había aumentado, a tal grado que adentro parecía un sauna, se desvistió lentamente cada prenda rozaba su delgada y blanca piel hasta tocar el suelo, una espalda definida y una cintura de buena medida y forma, un pequeño lunar en su hombro derecho se podía observar; entró en la tina y recostó su cabeza contra la orilla, cerró sus ojos un momento y comenzó a imaginar, esto ya formaba parte de su rutina y le encantaba poder tomar ese tiempo sólo para ella, hacía pocos meses que en realidad se podía decir que era libre de decidir su destino y su futuro.
Abrió sus ojos lentamente y miró hacia delante donde solo se podía ver una parte de sus pequeñas y delgadas rodillas, acercó su mano hacia su cara y se detuvo un instante hasta que una cicatriz pudo ser visible en su antebrazo, casi del largo del final de su mano, hasta casi el comienzo del hombro, una cicatriz profunda y larga, la miró unos segundos un tanto acostumbrada a esa imagen y prosiguió su baño.
Después de unos minutos, Jennifer tomó una toalla y salió de la bañera, prosiguió a arreglarse, primero su ropa interior, unos jeans y una camisa color azul para combinar, se puso unos tenis cómodos y casuales, tomó un ligero vaso con agua, las llaves de su auto, su bolsa y un disco que recientemente había comprado sobre los éxitos de los años 80 y 90.
Tomó una gabardina color negro y salió de su casa, esperó el elevador mientras veía por el enorme ventanal que tenia de frente, los árboles y los altos edificios de la ciudad, un aire frio de la mañana entró por la ventana que estaba ligeramente abierta, después de unos segundos, el elevador había llegado, subió en el y oprimió el botón hacia el estacionamiento.
Subió a su coche, le encendió y colocó el nuevo disco, comenzó la canción Don’t Cry de Guns and Roses, subió el volumen y salió del edificio. Esa era una mañana soleada, sin embargo el frio persistía a pesar de ser verano, esto era de se, pues ella vivía en los límites de la ciudad en una zona donde se podía apreciar la entrada al bosque, y se podía divisar toda la ciudad desde ese punto.
Condujo hasta un pequeño restaurante fino en la esquina de la calle….. un pequeño local de mucha fama, se estacionó y apagó el coche, suspiro ,abrió la puerta y se sentó en el borde, estaba nerviosa, algo la inquietaba, tomo su bolsa y sacó un cigarrillo, lo encendió e inhalo profundamente y exhalo, el humo hacia figuras y jugueteaba con el aire mientras ella se quedaba sentada, callada y con una mirada pensativa.
Terminó el cigarrillo y lo aplasto en el suelo, tomó sus cosas y caminó hasta la entrada del restaurante, entró y parecía buscar a alguien, vio una nuca conocida tres mesas delante de ella, un hombre tomaba una taza de café mientras leía un libro, se veía de una edad mayor pues varias canas se asomaban por su cabellera, una señorita le pregunto:
-         -- Disculpe, ¿para cuántas personas es su mesa?
-         -- Oh, lo siento ya me esperan, gracias.
Caminó hasta esa mesa, respiro profundamente y saludo:
-          --Hola papa, ¿Cómo haz estado?
-          --¡Hola hija! Que gusto me da que pudieras venir hoy
Después del respectivo saludo tomaron asiento ella miró a su padre, notó cierta tristeza en sus ojos, ella en realidad no sabia que estaba pasando, apenas ayer su padre se había comunicado con ella para verse a desayunar, ese día noto cierta tristeza en su voz.
Hacía años que no veía a sus padres, ella se cuidaba a ella misma y desde que había encontrado un trabajo en ….. casi no los visitaba, mas que en ocasiones muy especiales, hace 1 año que no sabía nada de ellos, los teléfonos no eran muy de su agrado.
-          --¿Qué pasa papa? – lo miró y percibió una mirada vacía y extraña
-          --Tu madre murió – dijo con los ojos llenos de lágrimas
El momento de pronto se hizo lúgubre
-         -- ¿Cómo?
Después un largo silencio ella miró a su padre quien tomaba fuerzas para detener las lágrimas que pudieran salir de sus ojos.
-          --Se suicidó

pPRIMER CAPITULO: ESPERO LES GUSTE

Bienvenido al mundo de los dementes

 La joven escritora ha crecido, el tiempo ha corrido y la tinta y letras han dejado de permanecer intactas, para volver a este, un espacio e...